Sales de baño: agua, mineral y silencio
Las sales no son lujo. Son una herramienta antigua para soltar tensión muscular y mental. Cómo usarlas bien.
Las sales de baño son una de las prácticas terapéuticas más antiguas que se conocen. Los romanos construían termas alrededor de aguas mineralizadas. Hoy, podemos tener algo parecido en casa.
Qué hacen las sales
Las sales de magnesio (sulfato de magnesio o “sales de Epsom”) relajan la musculatura. El magnesio se absorbe transcutáneamente y ayuda a aliviar contracturas, calambres y tensión acumulada por estrés.
Cómo prepararlo
- Llena la tina con agua tibia (37-39°C, no más caliente)
- Agrega 200 a 400 gramos de sales
- Sumérgete entre 15 y 25 minutos
- Hidrata bien antes y después
Cuándo evitarlo
Si tienes presión arterial muy baja, problemas cardiovasculares severos o estás embarazada en el primer trimestre, consulta primero. Para todos los demás: es seguro y reparador.
Para no tener tina
También funcionan en una palangana para los pies. Diez minutos de pies en agua tibia con sales al final del día relajan más de lo que parece.
Nuestras sales tienen lavanda y romero. Aroma sutil, no perfumado. Para que el ritual sea silencioso.